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Convivir con lo paranormal no hace que uno se acostumbre a lo extraño

Por Gabriela Gioia


La funeraria, ópera prima de Mauro Iván Ojeda, tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine Fantasía en Canadá, participó del Festival Internacional de Cine Fantástico Sitges, Frightfest y Fantasporto. Además, fue estrenada en Shudder, una plataforma de películas y series de terror, perteneciente al grupo AMC Networks. Y, como si todo eso fuera poco, la película tuvo un gran paso por cines de Rusia, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. También está pronta a estrenarse en Japón y Medio Oriente. En Argentina, su país natal, desembarca en los cines durante el mes de julio de 2021 en las salas de Hoyts Unicenter y Cinépolis Avellaneda.



Bernardo (Luis Machín) vive junto a su mujer Estela (Celeste Gerez) y su hijastra Irina (Camila Vaccarini) en la casa que era de su padre Salvador (Hugo Arana), donde además tiene una casa funeraria en la parte de adelante del terreno. Siguiendo el oficio familiar, él cuida y lleva a cabo los servicios funerarios. A su vez, toda su familia está consciente de que los espíritus de los fallecidos rondan por la casa y por consejo de un chamán local llamada Ramona no deben utilizar el baño por las noches.


Entre conflictos familiares, hay un ente (que habita la casa) que convive con ellos y que cobra cada vez más fuerza, empezando a hacerse presente lastimando a los residentes de la casa quienes deciden, en un ritual final, enfrentarse. Desde el inicio Ojeda plantea situaciones puras, sin muchos preámbulos, sobre la situación actual de los habitantes de la casa y sobre el ente que convive con ellos. Pero como en una clase, sigue de manual los tópicos del terror y crea situaciones referenciales utilizadas en películas paranormales, que quedan inconclusas y a veces poco aportan a la trama.


Aun así, el director sube la vara en cuestiones de fotografía, por parte de Lucas Timerman. La utilización de CGI, planos clásicos del género y buenos efectos especiales arman indudablemente un ambiente lúgubre y siniestro en el que vive la familia de Bernando. La utilización de colores fríos hace sentir el aire punzante que se respira ahí, incluso ese escalofrío que atraviesa a los actores y las habitaciones de la casa.



El arte complementa los detalles del género, que nos regala más de una sonrisa con sus referencias a los clásicos como Poltergeist, El exorcista y el nuevo clásico que es Hereditary. Además, la música realizada por Jeremias Smith, influye mucho en la atmósfera que acompaña el aumento de la intensidad y genera una tensión envolvente en el espectador. La actuación de Machín siempre aporta un extra al ambiente y en este caso no decepciona. Incluso sus gestos y movimientos aumentan por momentos el suspenso. Las actuaciones de Gerez y Vaccarini muestran a dos mujeres que sufren internamente el estar entre un pasado y un presente ambiguo, que no solo incluye secuelas, sino que además se le suma el factor paranormal.


El cine de terror argentino en el último tiempo ha tenido un despegue de su letargo y se propone volvernos a enamorar a los que somos sus fanáticos. Solo hay que darle tiempo para volver a madurar, ya que la magia está aún vigente entre estos planos que gustosamente nos pegan a la pantalla.



Ficha técnica-artística: La funeraria

  • Dirección: Mauro Iván Ojeda

  • Reparto: Luis Machín, Celeste Gerez, Camila Vaccarini

  • Guión: Mauro Iván Ojeda

  • Música original: Jeremías Smith

  • Sonido: Pablo Isola

  • Arte: Martín Conti

  • Fotografía: Lucas Timerman

  • País: Argentina

  • Año: 2020

  • Género: Terror

  • Duración: 86 minutos

  • Idioma: Castellano

  • Producción: Néstor Sánchez Sotelo

  • Productora: Del Toro Films

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