Varda hasta el final
- Revista Varda
- 23 jul 2020
- 4 Min. de lectura
Por Guadalupe Lareo
“Su carrera ya nació al margen de todo corsé cinematográfico tradicional,
tanto en forma como en tratamiento del tema,
sin miedo y sin pudor, sólo haciendo lo que le apetecía ser,
transgrediendo sin una molesta voluntad transgresora,
es decir, siendo Agnes Varda, per sé”.
Gallego Cantero, 2019
Poco antes de morir, la directora belga Agnès Varda realizó su última película, una carta de despedida luego de una prolífica obra que atraviesa más de medio siglo. Varda por Agnès es el cierre de una vida impresionante, el viaje de una heroína que reconoció el término de su propio legado e hizo una salida estelar muy acorde con su personalidad.
Las tres palabras fundamentales
Este documental sólo resulta poco convencional para aquellos que no conocen a la directora de antemano. En cambio, los que ya han visto algunas de sus películas sencillamente no pueden esperar menos de ella. Es evidente que el orden cronológico de los sucesos pasa a un segundo plano y que el material presentado es siempre intervenible. Aún así, ¿hay algún eje alrededor del cual gire en torno este film? Podría decirse que sí.
En principio, la pieza fue pensada como dos capítulos televisivos, por lo que se reconocen bloques temáticos bastante marcados. El primero se concentra principalmente en su legado audiovisual, ya sean largometrajes o cortometrajes, ficciones o documentales. Y el segundoprofundiza más acerca de sus instalaciones como artista plástica y sus comienzos como fotógrafa. Sin embargo, a la hora de comprender el criterio con el que seleccionó y presentó el material, es interesante indagar sobre tres conceptos que Agnès describe como sus motores de realización: el inspirar, crear y compartir.

El inspirar
En palabras de Varda la inspiración es el motivo por el cual se realiza esa película, el deseo que comenzó con el proyecto. Seguramente por esa razón siempre hace algún comentario acerca de los contextos o situaciones que la llevaron a determinadas narrativas. A medida que el film avanza, el espectador concluye que esta directora siempre se interesó por las temáticas sociales, independientemente de lo grandes o pequeñas que pudiesen resultar. De hecho, es evidente que hacía una búsqueda activa de los contrastes y las contracaras de sus obras.
Por ejemplo, la directora confiesa que mientras Daguerrotipos es un documental acerca de las mayorías invisibles, mientras que Black Panthers busca retratar a una minoría afrodescendiente y feminista. Un caso similar se puede observar con Murs Murs y Documenteur, en donde se retratan caras casi contrapuestas de Los Ángeles. En síntesis, sus producciones tienen una búsqueda inicial nacida de una situación y suelen ser de alguna manera complementarias con otras de sus piezas.

El crear
Al salir del por qué uno entra en el cómo se harán las cosas. Se deciden las referencias estéticas y el formato de presentación a partir de los materiales disponibles. Si bien Agnès Varda no recibió formalmente ninguna educación cinematográfica sí se puede ver a leguas que siempre poseyó bastantes conocimientos dentro del campo artístico. En sus obras, hace constantes referencias a piezas pictóricas o escultóricas y sus elecciones musicales son muy conscientes.
En Varda por Agnès, ya sea con fragmentos de los detrás de escena o con explícitas acotaciones de la directora, se intenta dar un espacio importante a los procesos de realización. Para variar, y por más que suene redundante, Varda explica la creación de una forma creativa. Se sube a un carro de travelling en movimiento para detallar dicho procedimiento de la cámara o interviene en su propio material al dialogar activamente con los planos. Eventualmente, se descubre que ella no busca hacer un simple recuento de sus vivencias, sino que se integra y comunica con estas. Podría decirse que hace una intervención de sus propias obras y no una simple exposición. La creación es un proceso que no tiene un punto final.

El compartir
La última palabra es quizás la más importante a la hora de mencionar a Varda por Agnès ya que, en esencia, este es un film en donde ella se comparte a sí misma en sus diferentes facetas. Así, sentada en una silla plegable con una luz teatral cuidadosamente dispuesta encima, los escenarios de su vida se materializan en diferentes escenarios reales. Los públicos pueden variar, pero las conversaciones y los espacios se construyen como uno solo gracias a los fragmentos de filmaciones, testimonios y fotografías que se incorporan en el medio. El intercambio entre el pasado y el presente se ramifica al grado que no sólo toca a la Varda narradora y al público expectante, sino que también alcanza al espectador invisible que ve la situación desde un lugar privilegiado.
En conclusión, este documental es valioso en múltiples aspectos. Es dinámico a la hora de verlo y la variedad de temas lo hace atractivo ante cualquier espectador. Aún así, siempre es recomendable haber visto alguna de sus películas con anterioridad ya que, de esa forma, se puede complementar mejor la información recibida. Se podría decir que es como aprender un idioma: hay que practicarlo para hablarlo con fluidez. Además, si bien esta película es su despedida, es bueno pensar que toda la filmografía que dejó es un oportunidad para seguir la conversación que empezó.
Ficha técnica: Varda por Agnès
Título original: Varda by Agnès
Año: 2019
Duración: 115 min.
País: Francia
Dirección y guión: Agnès Varda
Fotografía: Claire Duguet, Julia Fabry
Productora: Ciné Tamaris. Distribuida por MK2 Films
Género: Documental, Biográfico
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